Llega octubre y, casi sin darnos cuenta, empezamos a buscar fragancias más cálidas y especiadas. El aroma de canela aparece en cafés, postres, velas y ambientadores, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas del otoño.
Pero ¿sabías que antiguamente se contaban historias sobre pájaros gigantes que robaban canela? ¿O que los olores pueden despertar recuerdos especialmente emotivos?
Detrás de esta especia tan cotidiana se esconden siglos de historia, leyendas y ciencia.

Hace más de 2.400 años, el historiador griego Heródoto relató una curiosa historia: unas enormes aves recogían ramas de canela para construir sus nidos en acantilados inaccesibles.
Según la leyenda, los comerciantes dejaban grandes trozos de carne cerca de los nidos. Las aves los transportaban hasta ellos, pero su peso provocaba que se desplomaran, permitiendo recoger la preciada especia.
Aunque hoy sabemos que esta historia era un mito, refleja el misterio que rodeaba su origen y el extraordinario valor que llegó a alcanzar.
La canela procede de la corteza interior de árboles del género Cinnamomum, originarios de Asia.
Para obtenerla, se retira la corteza exterior y se separan cuidadosamente finas capas de la interior. Durante el secado, estas se curvan hasta formar las características ramas que conocemos.
Y aquí viene otra curiosidad: la canela de Ceilán y la cassia no son exactamente iguales. La primera suele presentar un aroma más delicado y dulce, mientras que la segunda tiene un carácter más intenso y especiado.
Su característico perfume se debe en gran parte al cinamaldehído, una molécula que desempeña un papel fundamental en el aroma de canela.

La respuesta podría estar, en parte, en nuestros recuerdos.
Un estudio de Herz y Schooler publicado en 2002 descubrió que los recuerdos evocados por olores podían resultar más emotivos que aquellos despertados por estímulos visuales.
Esto ayuda a entender por qué ciertos aromas nos transportan inmediatamente a momentos especiales.
En otoño, la canela aparece en recetas tradicionales, bebidas calientes y dulces especiados. Incluso forma parte de las populares mezclas pumpkin spice, tan características de Halloween.
Con el tiempo, estas experiencias pueden hacer que asociemos su fragancia con momentos de tranquilidad, celebraciones y la sensación de estar en casa.
La canela no cambia cuando llega el otoño. Lo que cambia es todo aquello que su aroma nos hace recordar.
En Aromas de Andalucía nos inspiramos en este universo cálido y especiado para crear nuestra fragancia Dulce de Canela.

Una propuesta para quienes disfrutan de los aromas dulces y envolventes, disponible en nuestros mikados y velas aromáticas.
Los mikados permiten disfrutar del aroma de canela de forma continua, mientras que las velas aportan ese toque de luz y calidez tan especial durante las tardes otoñales.


Porque hay aromas que simplemente perfuman una estancia y otros que consiguen despertar recuerdos.
¿A qué te recuerda a ti el olor a canela?